El Problema con los Territorios No-incorporados

Los Estados Unidos han tenido por lo menos 40 territorios en los pasados cien años.  Al igual que el Territorio de Oklahoma o el Territorio de Luisiana, las tierras propiedad de EE.UU. que no están dentro de un estado, y que están habitadas por ciudadanos americanos, tienen un estatus temporero como territorio de EE.UU. mientras esperan por convertirse en estado.  Una vez estaba preparado, el territorio solicitaba la estadidad, y a su debido tiempo, se convertía en estado – como Oklahoma y Luisiana, por mencionar a 2 de los 32 que se han convertido en estado.

Hay una idea creada por el tribunal que clasifica, bajo la ley federal, a un territorio “no-incorporado” como diferente a los territorios “incorporado” y en espera de la estadidad. Pero cualquier estatus territorial, incorporado o no-incorporado, es constitucionalmente temporero, sujeto al poder del Congreso para decidir un estatus permanente.

Es un poco confuso tratar de definir lo que es igual y lo que es diferente entre las dos categorías generales de territorios: incorporado y no-incorporado.  Una de las maneras de verlo es que un territorio incorporado tiene solamente una opción – y esa es convertirse en estado.  Por el contrario, para los territorios no-incorporados, la estadidad es una de las dos opciones que existen para adquirir un estatus definido por constitución, y la otra opción al estatus territorial es la independencia.

El primer informe del Grupo de Trabajo Presidencial sobre el Estatus de Puerto Rico en 2005, estableció que los territorios “no-incorporados” no están encaminados hacia la estadidad.  Eso es cierto, pero solamente en relación con los territorios no-incorporados existentes que son demasiados pequeños y que demográficamente no son viables como estados.  Eso haría que la independencia fuera la única opción para estos pequeños territorios no-incorporados.

Surge el dilema de que los territorios que son demasiados pequeños para ser estados también podrían ser demasiado pequeños para ser una nación, haciendo que un estatus territorial no-incorporado y no plenamente democrático sea la única opción viable.  Para estos territorios que buscan convertirse en parte de un estado existente hay una posibilidad.  Pero esto significaría dejar las instituciones de un gobierno territorial, no obtener la independencia ni la estadidad, y obtener el estatus de un condado dentro de un estado.  Por último, también debe tenerse en cuenta que algunas islas pequeñitas que en un momento dado fueron gobernadas por los EE.UU., de acuerdo a las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas, se han convertido en naciones que tiene tratados de libre asociación con los EE.UU en vez de ser territorios de los EE.UU.

Un territorio grande y de mucha población que podría convertirse en un estado o en una nación, pero que todavía no está incorporado se encuentra en una posición difícil.  El Congreso aún no ha decidido el estatus que este tendrá cuando el estatus territorial concluya.  Puerto Rico es el último de los territorios de EE.UU. en esa situación.

Esa es una definición relativamente fácil de entender del estatus político definido por el Congreso como la rama política del gobierno con poderes territoriales expresos.  Pero hasta que el estatus territorial concluya, la mejor definición legal de un territorio no-incorporado es la que ha emitido el Tribunal Federal, en la cual los tribunales decidieron que la Constitución Federal no aplica directamente a los territorios no-incorporados, aunque estén habitados por ciudadanos americanos, porque todavía no se sabría si el territorio se convertirá en estado o en una nación separada.

Los casos en los tribunales que adoptaron esta definición de territorio no-incorporado han creado mucha confusión al también decidir que los “derechos fundamentales” aplican a los ciudadanos americanos en los territorios no-incorporados, pero le dejan al Congreso la decisión de lo que eso quiere decir en una base caso por caso sin establecer ningunas normas claras o consistentes.

La diferencia inventada por el tribunal entre los territorios incorporados encaminados hacia la estadidad y aquellos considerados “no-incorporados, aplicaba originalmente sólo a las islas territorios de recién adquisición cuyos habitantes no eran ciudadanos.  Esta doctrina de gobierno temporero de dichos territorios dejó de ser consistente con los valores democráticos de EE.UU. una vez el Congreso le concedió la ciudadanía americana a los habitantes.  Al día de hoy, Puerto Rico es el único territorio que está preparado para la estadidad, y el único territorio en el cual los ciudadanos americanos han votado para terminar con el estatus territorial y obtener la estadidad.

Todos los territorios, sean considerados incorporados o no-incorporados, pueden seguir siendo territorios indefinidamente si el Congreso no ejerce su poder para cambiar su estatus.  Así que la diferencia entre los dos tiene que ser interpretada a la luz de si el territorio está preparado para la transición hacia un estatus plenamente democrático como un estado o una nación.

La política y ley territorial de EE.UU. es inconsistente e impredecible para los funcionarios federales y para las personas del territorio, ya que los tribunales y el Congreso nunca han definido claramente cuáles son los “derechos fundamentales” que aplican a los ciudadanos americanos de los territorios clasificados como “no-incorporados” y por la tanto, al margen de la Constitución Federal.

Como resultado, Puerto Rico ha permanecido no-incorporado durante 119 años, más que ningún otro territorio con una población de ciudadanos americanos en nuestra historia.  Esto ha creado confusión y debate sobre el estatus territorial actual y las opciones para garantizar la igualdad de derechos bajo la ciudadanía americana en Puerto Rico.

No debemos aceptar la noción antidemocrática de que Puerto Rico es un territorio no-incorporado como una excusa para que Puerto Rico continúe bajo un estatus incierto.  Declarar a Puerto Rico un territorio no-incorporado sería la excusa para dejar el estatus de Puerto Rico sin resolver.  Nunca se ha ofrecido una explicación o justificación alguna para dejar a millones de personas en la posición de ciudadanos de segunda clase sin igualdad de derechos.

 

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One Comment

Rosa Muñiz

Excelente luchar por la igualdad.P.R. necesita superarse y comenzar de nuevo. Gracias Jenniffer por tu trabajo. Adelante y asi nos ayude Dios.

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